Empresas de comercio justo: Un modelo que vela por una mayor equidad en el mercado

Este tipo de organizaciones, que son parte del modelo de economía social al igual que las cooperativas, surgió hace aproximadamente cuarenta años como parte de un movimiento social que vio la necesidad de ayudar a productores marginados del sistema económico.

La economía social es una forma de organización empresarial que se destaca por tener un sello inclusivo y democrático, donde uno de los propósitos más importantes es construir relaciones de producción, distribución y financiamiento teniendo siempre como base la cooperación y la ayuda mutua.

Uno de los ejemplos destacados del impacto de este modelo son las Cooperativas, agrupaciones que tienen más de mil 200 millones de socios a nivel mundial y que en Chile se encuentran presentes en las 16 regiones del país con más de 1 millón 800 mil socios.

Si bien las cooperativas cuentan con una innegable influencia en el desarrollo del país, en el último tiempo han surgido otros modelos que buscan llevar estos valores al mundo empresarial. Entre ellas, se encuentran las empresas que promueven un modelo de comercio justo, que a la vez desde el punto de vista empresarial puedan adoptar también el modelo cooperativa.

Empresas de comercio justo

Este tipo de organizaciones surgió hace aproximadamente cuarenta años como parte de un movimiento social que vio la necesidad de ayudar a productores marginados del sistema económico. De esta manera, buscan que todas las relaciones comerciales se establezcan bajo una exigencia de mayor equidad a partir del diálogo y la transparencia.

En esa línea,  la idea del comercio justo es contribuir al desarrollo sostenible, ofrecer mejores condiciones comerciales y asegura los derechos de productores y trabajadores más vulnerables.

Asimismo, el documento del Ministerio de Economía Panorama de la Economía Social y Cooperativas en Chile señala que a partir de estas empresas se puedan corregir ciertas asimetrías del comercio tanto a nivel nacional como internacional, buscando así una participación más justa, sobre todo de las empresas de menor tamaño, en la productividad del país y a nivel global.

Es por eso que el texto apunta a que “objetivo principal es realizar operaciones a un valor adecuado, que considere el trabajo que demandó la elaboración de un determinado bien, la preocupación ambiental y condiciones laborales óptimas para que éste se llevara a cabo”.

Su presencia en Chile

De acuerdo al documento del Ministerio de Economía, en Chile existen más de 20 redes de comercio justo.

También se destaca que en 2012 se creó la Asociación Chilena por el Comercio Justo, cuyo propósito es velar para que exista una normativa de comercio justo establecida y legal para que las empresas certificadas estén sujetas y suscritas a esta normativa.

Existe también la Coordinadora Nacional de Comercio Justo de Chile que tiene por objetivo promover los principios del Comercio Justo en Chile, gestionando actividades y sensibilización de la sociedad civil y pública, sobre la importancia de un desarrollo y crecimiento de este nicho. Apoyar el fortalecimiento de cada organización y la promoción de sus ofertas, a través, de encadenamientos productivos y comerciales, a nivel nacional e internacional.

Entre otros casos destacables en Chile podemos encontrar la Cooperativa Apícola APICOOP de Paillaco, Región de Los Ríos y la Cooperativa Campesina Agronuez del Valle del Choapa, Región de Coquimbo.

Los diez principios del modelo

La institución más importante a nivel mundial que busca promover el modelo es la Organización Mundial del Comercio Justo (WFTOP, según sus siglas en inglés), que definió los diez principios base que deben cumplir las instituciones que quieran ser certificadas como empresas de comercio justo.

  1. Creación de oportunidades para los productos en desventaja para combatir la pobreza y lograr un desarrollo sustentable.
  2. Transparencia y responsabilidad en la administración y en las relaciones comerciales.
  3. Constitución de capacidades para desarrollar la independencia de los productos.
  4. Promoción del comercio justo a través de la difusión de información sobre sus prácticas.
  5. Pago de un precio justo acordado a través del diálogo y la participación, que permite una producción socialmente justa y ambientalmente amigable.
  6. Equidad de género en la remuneración y en las oportunidades de trabajo.
  7. Condiciones de trabajo favorables en un ambiente seguro y saludable para los productores.
  8. Respeto por los derechos de los niños y niñas garantizados por la Convención de las Naciones Unidas y por leyes y normas sociales locales.
  9. Conservación del medio ambiente a través de prácticas ambientales y utilización de métodos de producción responsables.
  10. Relaciones de comercio basadas en el interés por el bienestar social, económico y ambiental de los pequeños productores, en un marco de solidaridad, confianza y respeto mutuo.

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